Datos de la ruta ...

Dificultad: Sencilla / Media
Distancia: 24km (ida y vuelta)
Tipo: Lineal
Época recomendada: Cualquier época del año. En invierno lo más complicado será el acceso dependiendo de la climatología.
Apta para niños:

La Ruta del Cares es sin duda la ruta más transitada y conocida de nuestro país. Cada año más de 250.000 personas deciden darse un paseo por la Garganta Divina, y eso es por algo, damos fe.

De hecho, a pesar de las restricciones que implica el nombre de nuestra web, decidimos hacer una excepción y salir de nuestra Comunidad para llegar a tierras asturianas y poder así contaros nuestra experiencia “más allá del muro”.

Empezamos la ruta desde tierras leonesas, y aunque la ruta comienza en Caín, recomendamos hacer un par de altos en el camino antes de llegar aquí.

La primera parada será en el Mirador del Tombo, que encontraremos unos 500 metros después de pasar Cordiñanes de Valdeón. Para no pasarlo de largo hay que buscar atentamente la escultura de un rebeco con la mirada perdida, así como pensando en su cosas. Aunque al principio parece algo frío, Mr. Rebeco (como nos gusta llamarlo a nosotros en un alarde de imaginación) acaba siendo un muchacho muy salado, y con suerte os agregará a Instagram. En cualquier caso, las vistas del valle que une Posada de Valdeón con Caín y del Macizo Central de los Picos de Europa desde aquí, son impresionantes.

A poco más de kilómetro y medio haremos nuestra segunda parada para ver El Chorco de los Lobos. Se trata una trampa para cazar ¿adivináis el qué? Sí amigo, ¡¡lobos!!

Este original mecanismo de caza data de 1610 y, según las lenguas del lugar, fue perpetrada por la mismísima Caperucita cegada por la ira y la sed de venganza.

Retrocediendo unos pocos metros por la misma carretera y cruzando el río por un puente de lo más pintoresco podremos ver la Ermita de la Corona. Rodeada de una serie de casitas no habitadas, se convierte en un sitio magnífico para tirarse en la hierba y relajarse un ratejo con un buen disco de Flamenco-Chill, o de Slayer (eso ya cada uno…).

Ya relajados del todo, llegaremos a Caín tomando la presa como punto de partida de nuestra aventura.

Decir que recorreremos los más de 11 km de distancia hasta el Puente de Poncebos siempre al lado del Canal de Aguas, cuyo mantenimiento supuso la necesidad de labrar este camino en la roca, aunque ello supusiera literalmente la muerte de algún trabajador (11 en este caso).

En un principio, el camino transcurre por una serie de pequeños túneles hasta que a los 2,5 km llegamos al primero de los puentes, el Puente de los Rebecos (en claro homenaje a los antepasados de nuestro anterior amigo, Mr. Rebeco). La foto que uno siempre quiere hacerse el lado de este puente supone la imagen más icónica de la ruta, y ya se le considera a la altura de la típica foto sujetando la Torre de Pisa con cara de esfuerzo.

Poco después pasaremos el Puente Bolín y, a partir de aquí, las vistas se volverán mucho más impresionantes ya que la garganta se va abriendo y la altura del camino sobre el Río Cares  va aumentando hasta llegar a ser de más de 800 metros.

WARNING!!! Aunque es una ruta bastante sencilla y el camino es lo suficientemente ancho, siempre conviene estar atento (especialmente si vamos con perros o con cachorros de humano) ya que no hay barandillas para evitar una posible caída al vacío.

Tras unos 6 Km en los que seguramente habremos tenido que negociar el paso con alguna cabra hambrienta, y ya en la zona asturiana de la ruta, veremos cómo el camino empieza a marcar hacia arriba de esa manera que a nosotros, y especialmente a nuestros traseros, tan poco nos gusta.  Será un repecho de poco más de un kilómetro, pero que en días de calor puede llegar a sacarnos algún ¡¡¡AY OMÁ!!!

Superado el repecho nos quedan sólo unos 2,5 km de bajada, concebidos únicamente para saborear la victoria sobre el terreno y llegar así al Puente de Poncebos, punto final de la ruta.  Aconsejamos, especialmente en días calurosos, acercarse a nuestro ya más que amigo Río Cares para ofrecerle nuestros hinchados pies y dejarle actuar sobre ellos como sólo los ríos de montaña saben hacer.

En este punto y según lo que hayamos planificado, daremos por terminado el paseo o no. Tenemos la opción de volver por donde hemos venido tras un descanso por esta zona. Ya se sabe que “El camino está andado. ¿Quién lo desandará? El desandador que lo desandare, buen desandador será”.

Es importante decir que la distancia entre el Puente de Poncebos y Caín por carretera es de unos 105 km, lo que puede suponer más de 2 horas y cuarto de camino, haciendo que la opción de coger un taxi en ese momento sea bastante cara, lenta y pesada.

Tú eliges cómo y cuándo hacer el camino de vuelta. Lo que es seguro 100% según las últimas encuestas del CIS, es que una vez hayas finalizado el camino y hayas pasado las fotos al ordenador, estarás deseando repetir.